21
Ago
08

Hereje! no intentes escapar…

Supongo que quien más,quien menos,todos nos hemos interesado por el tema, de la herejía y sus métodos de tortura…

Bien, comencemos esplicando que es la herejía:

En el cristianimos, la herejía, es una opinión o doctrina mantenida en oposición al dogma de cualquier

iglesia o credo considerado ortodoxo.

Bueno, pues hace un par de años estuve en un museo de elementos de tortura usados por la inquisición, y muy bien no se como explicar lo que sentí. Me

invadia un sentimiento de horror al ver lo macabra que podía llegar a ser el pensamiento de aquellos que creaban dichos elementos, pero a la vez supongo que tambien senti un poco de fascinación, no se si por ver un cacho de historia o.. no se lo mejor será que cada uno juzgue…

EL POTRO: La víctima era atada a los extremos y después se tiraba de las cuerdas hasta que los miembros se descoyuntaban. Fue utilizado sobre todo en Francia y Alemania, durante los tiempos de la Inquisición.

EL APLASTACABEZAS: Destinado a comprimir y reventar los huesos del cráneo. La barbilla de la víctima se colocaba en barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este artilugio son, en primer lugar, la ruptura de los alveólos dentarios, después las mandíbulas y por último el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo


LAS JAULAS COLGANTES: Hasta finales del Siglo XVIII, en los paisajes urbanos Europeos, era habitual encontrar jaulas de hierro y madera, adosadas al exterior de los edificios municipales, palacios ducales o de justicia, etc. Los reos, desnudos o semidesnudos, eran encerrados en las mismas. Morían de hambre y sed, por el mal tiempo y el frío en invierno; por el calor y las quemaduras solares en verano. A veces, las víctimas habían sido torturados o mutilados como escarmiento. No solo significaban una incomodidad tal que hacían imposible al preso dormir o relajarse, ya que estaban atados a los barrotes de las mismas. A veces se introducían en ellas gatos salvajes, a los que los verdugos azuzaban con varillas al rojo vivo, o se encendían fogatas debajo para abrasar al condenado

LA DONCELLA DE HIERRO: Aun había otros artilugios como la doncella de hierro, esos ataúdes que eran piezas de exquisita artesanía por fuera y por dentro. Por fuera por la gran cantidad de grabados y relieves que adornaban su superficie; por dentro, por la espectacular colección de pinchos, dirigidos a puntos concretos del cuerpo, que se iban clavando lentamente sobre el inquilino, a medida que se cerraba la puerta. Los clavos eran desmontables, con lo que se podían cambiar de lugar, con el fin de poseer un amplio abanico de posibles mutilaciones y heridas que daban lugar a una muerte más o menos lenta.

EL METODO DEL AGUA: Consistía en hacer tragar al torturado, un mínimo de 10 litros por sesión, ayudándose de un embudo. Además de producir una insoportable sensación de ahogo, el estómago podía llegar a reventar.

LA RUEDA: Era el más común en la Europa germánica. Convertía al preso, completamente inmovilizado, en verdadero material de trabajo, para que el verdugo fuera descoyuntándole o arrancándole miembros a voluntad. Era uno de los suplicios más horrendos de la Edad Media. El condenado, desnudo, era estirado boca arriba en el suelo, o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera. El verdugo asestaba golpes violentos a la rueda, machacaba todos los huesos y articulaciones, intentando no dar golpes fatales. Despúes era desatado e introducido entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban las cuencas de los ojos de la víctima, hasta que a ésta le llegaba la muerte.

EL PENDULO: Solía ser la antesala de posteriores torturas. Su función consistía básicamente en la dislocación de los hombros doblando los brazos hacía atrás y después hacia arriba. La víctima atada de manos en la espalda era izada por las mismas. Para provocar un mayor sufrimiento se le colocaban en los pies una pesas

LAS GARRAS DE GATO: Consistía en arrancar al prisionero la carne a tiras, llegándola a arrancar de los huesos. Eran utilizadas como un rastrillo.

LA CUNA DE JUDAS: El reo era atado e izado y una vez estaba elevado se le soltaba dejándolo caer sobre una pirámide haciendo que, con su propio peso, se clavara la punta de la misma en el ano, la vagina, el escroto, etc. Esta maniobra se realizaba varias veces. Se utilizaba practicamente para hacer confesar al condenado

EL TORO DE FALARIS: En este caso se quemaban a los herejes dentro de la efigie de un toro a Falaris, tirano de Agrakas, que murió en el año 554 a.C. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía. El toro de Falaris estaba presente en numerosas salas de tortura de la Inquisición de los siglos XVI, XVII y XVIII.

LA CABRA: Este sistema se hizo muy popular en las mazmorras de la Edad Media. Una vez que al torturado se le habían fijado los pies a un cepo, se procedía a untar las plantas con sal o sebo. La cabra atraída por el condimento, comenzaba a lamerlas, y la aspereza de su lengua hacía que atravesara la piel y dejara los pies en carne viva, llegando en ocasiones hasta el hueso.


La picota en tonel. Era una especie de vergüenza pública que se aplicaba sobre todo a los borrachos. Había dos clases de “picotas en tonel”: las que tenían el fondo cerrado, en las que la víctima se colocaba dentro, con orines y estiércol o simplemente con agua podrida, y las abiertas para que las víctimas caminaran por las calles de la ciudad con ellas a cuestas, lo que les producía un gran dolor debido a su gran peso. Entre los instrumentos de escarnio pública también hay que destacar los collares para vagos y maleantes. Consistían en pesadas “botellas” de madera o piedra, o gruesas “monedas” de hierro que se colgaban al cuello de los borrachos las primeras y de mercaderes deshonestos las segundas. A los cazadores furtivos se les ataban cadenas con los cadáveres de los animales cazados furtivamente, hasta la putrefacción y desprendimiento de los mismos (castigo especialmente eficaz en verano). Los collares rondaban los ocho o nueve kilos, por lo que su aplicación durante noches y días enteros, provocaba heridas e infecciones y, en ciertos casos extremos, incluso gangrena.

La cigüeña. Éste es otro de los instrumentos de tortura que a primera vista no da fe de los sufrimientos que es capaz de crear, porque su misión no es únicamente la de inmovilizar a la víctima. A los pocos minutos de su utilización sobre la persona, ésta sufre fuertísimos calambres, primero de los músculos abdominales y rectales, luego de los pectorales, cervicales y de las extremidades. Con el paso de las horas, estos calambres conducen a un continuo e insufrible dolor en abdomen y recto. En tal situación, la víctima solía ser golpeada, pateada, quemada y mutilada a placer.

Si os gustó, estamos abiertos a una ayuda y que nos conteis mas sobre estos elementos que conozcais!


5 Responses to “Hereje! no intentes escapar…”


  1. 1 tOpOyIyO MasteR
    agosto 21, 2008 a las 9:42 am

    Me parece increible, para que luego digan que ahora está mal el país…
    Yo desde luego, si me tuvieran que interrogar, lo soltaba todo. Claro, que los mártires y otros sufridos estan hechos de distinta pasta.
    Buen trabajo!

  2. 2 silurosherman
    agosto 21, 2008 a las 11:16 am

    jejejejejeje como mola… cuando estuve en Amsterdam (en Abril, creo), estaban haciendo una exposición sobre tortura y tal, pero no pudimos ir a verla por falta de tiempo.

    Sin embargo sí estuvimos en un castillo en Gante en el que tenían un potro y una especie de cama con pinchos que daba bastante grima… y en el museo de cera de Madrid hay una exposición permanente sobre la Inquisición en la que tienen una doncella de hierro, entre otros artilugios.

    Buen BLOGGGGGGGGG!!!😀

  3. 3 anderpm
    agosto 21, 2008 a las 2:11 pm

    jaja bueno yo para quien lo quiera saber en Santillana del Mar en Cantabria tienen un museo permanten con un monton de elementos de estos y que dan bastante grima todos…:S jaja

  4. 4 maria
    septiembre 11, 2008 a las 11:21 am

    me ha encantado el post aunque da un poco de grima jeje pensar que usaban esos bichos con gente que no había hecho nada… ays que suerte de nacer en el siglo XX jeje

    saludos

  5. 5 silurosherman
    septiembre 11, 2008 a las 11:29 am

    Torquemada ROOLZ!!!


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